Beneficios de la música

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Beneficios de la música

Esta semana me gustaría explicarte por qué en mis terapias, una de mis grandes herramientas es la música.

La música es una energía vibratoria que va unida al movimiento. Primero aparece el movimiento y a partir de él surge el sonido.

El sonido se produce cuando un objeto vibra, es decir, cuando recibe un impulso y es desplazado de su eje.

Lo que vibra puede ser una cuerda, como la guitarra o el violín; una membrana, como el tambor; o un tubo, como la flauta.

Pero esa vibración la produce un movimiento que la desplaza, que puede ser un golpe de aire, un movimiento de la mano, etc.

Esa vibración se desplaza transmitiéndose a través del aire u otros medios físicos y llega a nuestro oído, que transforma las vibraciones en sonidos, que penetran dentro de nuestro cuerpo.

Y, ¿sabes qué ocurre cuando el sonido entra dentro de ti?, ¿sabes cómo te afecta?.

Cada vibración te afecta de forma diferente: las agudas son cortas y veloces; las graves son largas y lentas. El sonido de éstas hace vibrar por «simpatía» diferentes órganos y estructuras de tu cuerpo vinculadas a su vez a tu psiquismo y mundo emocional.

Los tres aspectos básicos del desarrollo humano coinciden con los tres ámbitos fundamentales de la música: el ritmo, que desbloquea el cuerpo y despierta la vitalidad y la intuición; la melodía, que conecta con el plano emocional y la armonía, que desarrolla el aspecto mental de la persona.

Cuando las vibraciones sonoras penetran dentro de ti actúan sobre los centros energéticos autónomos situados en tu interior (chakras, plexos) vinculados a órganos y sistemas que pueden ser activados y favorecidos mediante frecuencias vibratorias simpáticas correspondientes a su propio movimiento interno.

La música, al incidir por vía directa sobre el plano neurofisiológico orgánico, tiene una capacidad enorme de penetración en el mundo emocional de las personas. Ésa es su cualidad más característica: su capacidad para emocionar.

La materia que constituye la música tiene una cualidad especial; una materia tan sutil que casi es virtual.

Si tuviéramos que comparar la música con algún elemento de la naturaleza veríamos su gran afinidad con el agua, cuya cualidad es el fluir y la adaptabilidad de su forma a cualquier recipiente sin perder su estructura interna, su cualidad de agua.

La música, como el agua, se adapta a todo, a todo tipo de personas, a todo tipo de instrumentos, a multitud de formas de expresión. No se ha descubierto civilización alguna que no tuviese su propia música.

Pero además de esta afinidad con el elemento agua, la «materia» de la música posee un componente cercano a la luz, a la electricidad. Una especia de magnetismo o imantación eléctrica en la que quedan adheridas las emociones, que pueden ser evocadas a través del paso del tiempo, ya que permanecen fijadas en tu interior.

¿No te ha pasado que escuchas una canción determinada y automáticamente estás en un momento concreto de tu vida que ya pasó?

Pues ese magnetismo de la música se puede utilizar en tu propio beneficio cuando entrenas tu mente subconsciente para que se graben en ella patrones de pensamiento que actúen en «pro» de lo que desees crear en tu vida; ya que como muchas veces te he compartido y habrás leído y escuchado: el ser humano, es creador de su propia vida. Así es, consciente o inconscientemente estás creando continuamente todo lo que te sucede.

Conectar con el mundo emocional, equilibrarlo y crear sentimientos positivos y de alta vibración, es el primer paso para que tu mente subconsciente comience, como el más potente y perfecto ordenador que existe a crear acontecimientos en tu vida que te lleven hacia donde deseas.

La música es el camino que discurre en paralelo entre el lenguaje de los sentimientos humanos: los comprende, los acoge y los armoniza. Es una gran herramienta para el conocimiento de tu interior y te afecta física, mental, emocional y espiritualmente.

Por tanto, si no te gusta algo de lo que acontece en tu día a día; si tu vida no es como desearías, sé consciente de ello y toma una decisión para cambiarlo. Tú puedes, te lo aseguro. Todos podemos.

«El mundo tal como lo hemos creado es un proceso de nuestro pensamiento. No se puede cambiar sin cambiar nuestra forma de pensar.» Albert Einstein.

«Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.» Leo Tolstoy.

 

 

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