¿Sabes cuál es tu varita mágica?

 

¿Sabías que el poder del verbo y la palabra pueden actuar como una varita mágica en tu vida para crear una realidad feliz y armoniosa?

Sí, la varita mágica que se te ha otorgado, como ser humano que eres, es la boca. La boca no se separa de ti y no te abandona…

En el Evangelio de San Juan ya se decía: «En el principio era el Verbo y, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él…»

Según la tradición, en un pasado muy lejano, el ser humano también sabía crear mediante el verbo y la palabra, pero se separó de él y perdió su poder cuando comenzó a utilizarlo de forma negativa, viéndose obligado a crear con las manos.

De esta manera, actualmente la humanidad está obligada a batirse con la materia para darle forma y obtener de ella su sustento, tal como consta que Dios dijo a Adam: «Ganarás el pan con el sudor de tu frente».

El poder del verbo y la palabra se puede recuperar, comenzando un trabajo de transformación interna.

El primer paso que hay que dar es dominar los pensamientos y los sentimientos. Si hablas sin darte cuenta de lo que dices ni de por qué lo dices, es a causa de que no controlas ni tus pensamientos ni tus sentimientos.

Las palabras no se las lleva el viento, tal y como se menciona en el dicho popular, trascienden y producen problemas, no tan fáciles de arreglar, si se utilizan de forma negativa para injuriar o calumniar.

Si alguna vez has hablado mal de una persona o las has acusado de algo injustamente te darás cuenta de que tu sensación interior es negativa, no te sentirás pletórico de energía, sino todo lo contrario, sentirás malestar.

Lo único que puedes hacer para subsanar un poco el daño que te has causado a ti mismo y al otro es hablar de nuevo de esa persona pero insistiendo en sus cualidades, en sus virtudes, en su buena intención. Te aseguro que en cada ser de este mundo existe algo bueno de lo que podrás hablar.

Si no quieres hacerlo delante de otros, siéntate cómodamente en tu casa y comienza a decirlo en voz alta, centra tu atención en esa persona y busca todo aquello que es positivo para soltarlo por tu boca. Hazlo tan pronto como te sea posible e intenta no volver a hablar mal de nadie.

La palabra es un poder que actúa como un cohete y que desencadena fuerzas y provoca efectos irreversibles.

Si a una persona le gusta alzar la voz y mostrarse grosera encontrará a otro individuo que le plante cara y actúe como él, mostrando una actitud tan altiva como la suya. Cuando esto sucede a esa persona no le parece justo lo que le está ocurriendo. Pero el cohete ha sido lanzado y según sea su contenido producirá efectos negativos o positivos.

Ninguna palabra pronunciada queda sin consecuencias. Por tanto si has dejado escapar algunas palabras injustas o mal intencionadas contra alguien, intenta concentrarte en cuanto seas consciente de ello, enviándole mucho amor y mucha luz.

En consecuencia has de trabajar cada día para que tu palabra sea inteligente, luminosa, armoniosa, con el fin de hacer maravillas, primero sobre ti mismo , después sobre los demás y finalmente sobre toda la naturaleza.

¿Sabías que la palabra «bendecir» significa «decir cosas buenas», en el sentido de pronunciar palabras que aporten el bien?

Acostúmbrate a bendecir la cabeza de tu hijo, sus pies, sus manos, a la persona que amas, a todo lo que tocas: la comida, los objetos, los pájaros, las plantas, los árboles, los animales.

Si te acostumbras a decir palabras que inspiren, que vivifiquen, poseerás una varita mágica en la boca y conseguirás con el tiempo que una realidad armoniosa se produzca a tu alrededor.

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.” Michel de Montaigne

 

6 Responses

  1. Hola Laura
    Me encanta todos los articulos que pones, estoy esperando siempre el siguiente con impaciencia, es un placer tenerte, aunque sea virtualmente, ya le he dicho ,
    alguna vez a Juan, tu tío , que a ver si te convence para que vengas un dia a León
    y que des una charla, lo que hace Juan, es maravilloso, está haciendo mucho bi-
    en aquí. Un saludo y muchas gracias por todo lo que me aportas.Un besin

    1. Hola Angie,
      ¡Mil gracias por leer los artículos y participar con tus comentarios!Es un placer para mí, compartir lo que yo misma aprendo y aplico en mi día a día. Un besín fuerte. Un día iré a León a conocerte en persona 🙂

  2. Interesante y valiosa reflexión. Lo cierto es que en general, no somos conscientes de la importancia que tiene la palabra, pero es verdad que nunca es tarde para aprender a usarla de forma valiosa. Gracias y un abrazo Laura.

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario Santiago! El primer paso es ser conscientes de cómo vamos utilizando las palabras, así que adelante, querer es poder. Un abrazo

  3. Hola Laura,

    Gracias por este texto.

    Afortunadamente soy una persona que nunca he hablado mal de nadie, debe ser porque soy de tu misma opinión: siempre es muchísimo mejor decir cosas buenas.

    Besos.
    ¡ Hasta pronto!

    1. Querida Mercedes:

      ¡Gracias a ti! Me alegra mucho saber que ya utilizas tu “varita mágica” de la forma más útil y provechosa para tu vida y la de los demás. El mundo sería cada vez mejor si cada uno de nosotros hiciera el esfuerzo consciente de “bendecir” todo lo que nos encontramos en nuestro camino.
      Un abrazo enorme 😉

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